LA VITAMINA D Y SU IMPORTANCIA EN LA SALUD

Las vitaminas son un grupo de sustancias esenciales para el funcionamiento celular, el crecimiento y el normal desarrollo. La importancia de las vitaminas se pone de manifiesto ante la gran cantidad de afecciones que caracterizan a las personas que no incluyen en la dieta su cantidad necesaria. Es por ello por lo que se debe resaltar la importancia de una alimentación equilibrada cuyo aporte de vitaminas esté asegurado, aunque en casos de una alimentación insuficiente o en aquellos estados de exigencia excesiva, se puede recurrir a suplementos que nos aseguren el aporte correcto de las mismas.
En su mayoría, las vitaminas actúan como cofactores o componentes asociados con la actividad de las enzimas, mientras que en otros casos, intervienen de forma directa en ciertos procesos metabólicos, como es el caso de la vitamina D.
Esta vitamina, también conocida como «vitamina del sol» debido a que el cuerpo la produce después de la exposición a la luz solar (10-15 minutos de exposición al sol tres veces por semana es suficiente para producir la cantidad requerida de vitamina D), ayuda al organismo a absorber el calcio, el cual es necesario para el desarrollo normal y el mantenimiento de dientes y huesos sanos.
Pero el papel de la vitamina D no se ciñe únicamente a esto. Según el Dr. Ángel Durántez, Director Médico de Neolife, «la vitamina D tiene efectos beneficiosos en la prevención del cáncer de mama, en la diabetes tipo 1 y 2, en la enfermedad cardiaca y cerebrovascular, en el alzheimer, en infecciones bacterianas y víricas e incluso en el embarazo, disminuyendo el número de cesáreas y preclampsia».
Un reciente meta-análisis realizado por investigadores de la Universidad de California San Diego y publicado en la revista Anticancer Research ha demostrado el efecto protector de altos niveles de vitamina D ante el riesgo de morir de cáncer de mama.
Se analizaron 5 estudios científicos que englobaban a 4.443 mujeres de las cuales 471 tenían cáncer de mama. Se observó que aquellas mujeres cuyos niveles medios de 25-hidroxicolecalcidferol (forma en la que es medida la vitamina D en plasma) eran superiores a 30 ng/mL tenían una reducción del 44 % en la mortalidad por cáncer de mama en comparación con las que sus valores eran menores de 20 ng/mL. Al parecer, las células cancerosas tienen receptores de vitamina D que activan una proteína que bloquea la división celular.
Por otro lado, otro meta-análisis publicado tan sólo hace unos meses en la revista Breast Cancer Research and Treatment, asoció los altos niveles de vitamina D en plasma con un mejor pronóstico del cáncer de mama en estadíos iniciales. Cerca del 39 % de las 5.691 mujeres con cáncer de mama recién diagnosticado presentaron bajos niveles de vitamina D. Estos bajos niveles se correlacionaron con el doble de probabilidades de tener una recaída del cáncer y con un incremento del riesgo de mortalidad del 76 %.
Además, recientemente se han publicado interesantes estudios sobre su efecto en la enfermedad de Crohn y en el cáncer de colon.
Los alimentos que contienen los niveles más elevados de vitamina D son:
– Pescado (graso como salmón, caballa, arenque, perca o emperador).
– Aceites de hígado de pescado (aceite de hígado de bacalao).
– Cereales enriquecidos.
– Productos lácteos y leches enriquecidas (queso, yogur, mantequilla y crema de leche).

Bibliografía:
http://www.importancia.org/vitaminas.php#ixzz310s462JA
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002399.htm
http://www.imfarmacias.es/

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